Si de la Nao de la China se trata, aquí presentamos textos que ilustran un poco más este tan complicado y extendido (en el espacio y el tiempo) periplo oceánico.

Te recomendamos empezar a leer por la izquierda y siguiendo los colores: de azul profundo a cafe rojizo.

 

" LA NAO DE LA CHINA"

     Habiendo sido Acapulco puerto de gran relevancia en la costa americana del océano Pacífico debido a los doscientos cincuenta años en que fue cabecera de la ruta transpacífica Acapulco-Manila, su historia marítima constituye un importante capítulo del patrimonio histórico y cultural de México.  

La china poblana

    Así, en México, episodios relevantes de la cultura popular como la historia de "La china poblana" o el episodio martirológico de San Felipe de Jesús, viajaron a bordo de la "Nao de China" hacia el lejano Oriente, desde donde llegaron las peleas de gallos y las piñatas. Del mismo modo, la incorporación de motivos y técnicas asiáticas a artesanías como las lacas de Olinalá en el Estado de Guerrero y la cerámica azul del Estado de Puebla y cultivos arraigados profundamente en la economía nacional como el mango y el coco, se introdujeron a México por medio de los barcos que surcaron la "Mar del Sur" . 

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   "...y en después de sesenta días de navegación entre aquellas soledades y muchos calores que gran daño hacen; con noches de estrellas que bajan hasta el mar, cuando el grumete canta sus letanías para el vigía de proa y voltea la ampolleta, desandando un ciento de leguas avistaréis unas islas bajas, (por las que se pasa entre los quince grados), con mucha fronda y grandes frutos, donde haréis abundante aguada y otros auxilios para arribar a Manila." 

       "...Sus habitantes son pacíficos y de bello porte ...Grande es su afición por las industrias del fierro, al modo que en subiendo a los navíos toman cuchillos, hachas, cadenas, recibiéndolos con gran algazara cuando los nuestros se los entregan en buena voluntad, o como grande plaga, robando todo y cargando con las clavazones que arrancan de las amuras, dando por tierra con puertas, escotillas y portalones al arrancarles sus goznes. Y es así que por este desenfreno en el gusto por el fierro y por todas nuestras industrias que de él se sirven, estas islas son llamadas de los "Ladrones", ya que este nombre advierte a los navegantes de las grandes averías que causa esta naturaleza de sus habitantes. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto de Acapulco

    Desde 1565 hasta 1815,los barcos que siguieron esta ruta -conocidos coloquialmente como "Nao de China" o "Galeón de Manila" en la Nueva España, y "Galeón de Acapulco" en las islas Filipinas- transportaron mercancías asiáticas hacia América y Europa. En sentido inverso llevaron productos manufacturados europeos.. materias primas americanas y, lo más importante, enormes cantidades de plata novohispana en pago de esas mercancías y para sufragar los gastos administrativos del gobierno de las Filipinas.

  

                   Navío de 74 cañones

        RUMBO A MANILA  

Al zarpar de Acapulco que está en la altura de diez y seis grados y medio, después de librar por estribor los bajos de Santa Ana, al oriente de la isla del Grifo, el rumbo será bajando hasta los 10 ó 11 grados de altitud en la marca de la ballestilla. Allí, viraréis al poniente franco arrumbando siempre sobre la altura de los 11 grados, para ser empujados por los vientos de leste por la popa, dando todo el trapo. Esto lo haréis sin temor, pues las virazones sólo los pondrán sobre la aleta cuando mucho se corran hacia el travez. "

El fondeadero de umatac, en la isla de Guam, llamada por los españoles: "de los ladrones"

        De las "Islas de los Ladrones" iréis otra vez disminuyendo hasta bajar a trece grados y medio escasos en que está el embocadero de San Bernardino, cien leguas de Manila. De aquí, por entre la mesma isla de Manila (que llega hasta el embocadero, y queda a mano derecha) y otras que aya la izquierda, se navega al puerto de Cavite, que está a dos leguas de Manila. y en llegando a Manila os daréis cuenta que se hace todo este viaje en tres meses”.  

vista de la bahía y la cuidad de Manila.

 

    A ACAPULCO O AL PURGATORIO...  

     Y no siendo posible regresar desde Manila a Acapulco por la misma ruta de la Nueva España a las Filipinas, hubo de buscarse otro camino entre los infinitos derroteros en movimiento, por las oscilantes superficies de la Mar del Sur. y entonces fue que Fray Andrés de Urdaneta encontró ese camino de regreso por el norte. Por donde la corriente del Kuro shivo lleva a los veleros por los senderos donde la nieve y el hielo comienzan a formarse en los aparejos. 

Después, casi frente a la bahía de San Francisco, bajando hacia el sureste, dejando atrás las Californias que rodean el golfo que Cortés hizo Mar suyo, viendo perderse por la aleta de babor San BIas, Navidad, Zacatula y Zihuatanejo, los marinos toman ansiosos las demoras sobre las Tetas de Coyuca, para enfilar el canal de Boca Chica, virando por babor para surgir frente al fuerte de San Diego en Acapulco.

     "Apenas salidos de las islas se agotaban las frutas y las verduras frescas y se iniciaban los tormentos. Las carnes saladas de res y de pescado, el tocino, las galletas adquirían un color verduzco -el de los cadáveres- y su olor y sabor eran repugnantes. Aparecían plagas, los gorgojos invadían los alimentos, pasaban a las camas y los cuerpos eran consumidos por los piojos. Los gusanos se hallaban flotando en las copas. Las moscas gordas y azules, constituían otro azote."  

El viaje de la Nao era la pesadilla de los navegantes. A costa suya aprendieron que el Pacífico no le hacía honor a su nombre. Desataba tifones, huracanes y tempestades, remolinos y correntadas mortales. La navegación duraba de cuatro a siete y ocho meses, en algunas ocasiones. En realidad el escorbuto fue la principal causa de las muertes. El enfermo, con la garganta, la lengua y las encías monstruosamente hinchadas y sangrantes, no podía hablar sino rugir entre los estertores de la agonía. Se calcula que en el tiempo de las travesías murieron miles de hombres y se perdieron más de 60 millones de pesos de la época. 

Uno de los deberes que tenían los oficiales de la aduana de Acapulco, era el de ejecutar las disposiciones inmediatas que ordenaban los testamentos de aquellos que, sin poder llegar a Acapulco, arribaban al purgatorio después de encomendarse a Dios en medio de borrascas o agobiados por los sofocantes bochornos de las calmas chichas.  

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       Mercado de Manila, llamado Parian. 

 

 

 

 

      

     Ruta Acapulco-Manila-La habana-Sevilla

 

 

 

 

 

 

  

      Puerto de Acapulco...

 

 

 

 

 

     

         Los sufrimientos del viaje.

 

 

 

 

 

 

   

      Furiosas tormentas esperaban a quienes se aventuravan en este largo camino oceanico. 

 

 

LA SUBIDA AL CIELO

 vista aerea de la Ciudad de México 

Desde el nivel del mar, Acapulco, las mercancías asiáticas iniciaban su camino hacia la ciudad de México a lomos de mula. Un largo y difícil camino para llegar a los dos mil quinientos metros de altitud, al corazón del Virreynato de la Nueva España. Una larga subida al cielo del altiplano mexicano.  

“Tomada la guía en la aduana y la boleta del castellano para que me dejasen pasar los guardas que están a media legua de Acapulco, me puse en camino el lunes, día 18, cuatro horas después del medio día, y pasando el lugar de dichos guardas, habiendo subido y bajado altísimos montes yandadas tres leguas llegué a la hostería del atajo, compuesta de cinco cabañas cubiertas de paja y rodeadas de empalizada. Toda la noche me chupó allí la sangre una legión de moscos."

Cruzando el río Papagayo.

"En la mañana del jueves, día 21, a buena hora nos pusimos en marcha para ir a tomar algún alimento a la hostería del Peregrino, situada sobre el monte del mismo nombre. Anduvimos después con gran cuidado por la pendiante de la montaña del Papagayo, donde es preciso subir una legua, toda de piedra viva, y bajar otro tanto con igual incomodidad para llegar al río del mismo nombre. Pasé éste a nado, mas en tiempo de invierno, que se engruesa por las lluvias, se acostumbra pasarlo en balsa."  

 "Esta barca se forma de maderos atados unos a otros a modo de cruz y sostenidos por veinte ya veces hasta por sesenta calabazas (según el mayor o menor tamaño de la balsa) atadas por debajo. Cargada ésta, un indio se echa en el agua, y nadando con una mano, va tirando con la otra la balsa hasta dejarla en la orilla opuesta; y como la corriente la lleva siempre hacia abajo, el indio se la pone a veces en la espalda y la conduce así. "  

“El domingo, día 24, andadas dos leguas, oímos misa en el pueblo de Chilpancingo, lugar cómodo, situado en medio de valles tan abundantes de maíz, que las cosechas se encierran en las mismas casillas de campo hechas de madera y barro. Las jóvenes de este lugar para hacerse suave el cutis de la cara y defenderlo del frío, lo frotan con el zumo de una flor amarilla machacada." 

Chilpancingo, casas de adobe. Fotografia mediados del S. XX

"EI lunes, día 25, a buena hora me puse a caminar por un valle semejante al del Tirol, y andadas nueve leguas sin tomar descanso, llegué al río de las Balsas, llamado así porque se pasa en balsa. Tanto este río como el del Papagayo desembocan en el mar del Sur. Los indios del vecino pueblo, nombrado Mezcala, nos pasaron del modo ya dicho a todos nosotros, ya nuestras ropas en balsa, que fue llevada por la corriente hacia abajo la distancia de un tiro de mosquete. Otros indios hicieron pasar a nado las mulas. nos quedamos a dormir en el campo, dos leguas adelante, en el lugar que llaman Nopalillo y Cañada del Carrizal."   

-Juan Francisco Gemelli Carreri .  

"Viaje hasta la imperial ciudad de México."